Las puertas cortafuegos de madera incorporan juntas intumescentes en sus bordes. Estos materiales se expanden con el calor, aumentando su volumen varias veces y sellando completamente el perímetro de la puerta.
Esto evita la entrada de humo y bloquea el paso de las llamas durante el tiempo indicado por su clasificación EI2.
El núcleo interno está formado por paneles rígidos de madera ignífuga, especialmente compuestos para mantener su integridad ante temperaturas extremas.
Este núcleo es el responsable de que la puerta mantenga su forma y siga funcionando como barrera de protección aunque el incendio avance.
Las puertas cortafuegos de madera se instalan siempre con un cerco certificado, capaz de soportar dilataciones y cargas térmicas sin deformarse.
Esto asegura que, incluso durante un incendio, la puerta continúe cerrando correctamente, garantizando la compartimentación entre estancias.
Entre los paneles de madera técnica se incorporan materiales aislantes que reducen la transmisión de calor al lado no afectado por el fuego.
Esto permite que la puerta mantenga una temperatura segura, muy importante en pasillos de evacuación, escaleras y zonas comunes.
Para que una puerta cortafuegos de madera funcione correctamente, todos sus accesorios deben ser homologados para resistencia al fuego:
cierrapuertas
bisagras
cerraduras
manillas
barras antipánico
Si un accesorio falla, la puerta completa pierde su clasificación EI2, por eso cada componente está probado y ensayado en laboratorio.
Las puertas cortafuegos de madera funcionan creando una barrera de protección que impide que el fuego, el calor y el humo avancen de una estancia a otra. Aunque su apariencia pueda ser similar a una puerta convencional, están fabricadas con madera técnica ignífuga, diseñada para mantener la estabilidad y el aislamiento térmico durante el tiempo certificado (EI2 30, EI2 60, EI2 90 o EI2 120).
Su funcionamiento se basa en la combinación de varios elementos claves que actúan de forma conjunta cuando se produce un incendio. A diferencia de otros materiales, la madera técnica ofrece un comportamiento predecible y controlado frente al calor, lo que permite una mayor integración estética sin comprometer la seguridad.
En conjunto, estos elementos convierten a las puertas cortafuegos de madera en una solución segura, decorativa y totalmente certificada, cumpliendo con la normativa UNE-EN 1634-1 y garantizando la protección en cualquier tipo de edificio.














